Esta Semana santa dedicamos nuestro artículo a la ciudad de Roma. LLegamos el lunes, coincidiendo con el trágico terremoto. Tras dejar el equipaje en el hotel comenzamos nuestro tour por el Coliseum y el foro romano, en los que nos esperaba una larga cola de turistas. El espectáculo era impresionante, estábamos pisando una construcción de más de 2000 años. Allí habían combatido gladiadores, fieras... Lo que más nos sorprendió fue que, en lugar de la arena se podían ver las celdas y pasadizos subterráneos en los que encerraban a los luchadores.
Después cogimos unos bocadillos en un puesto ambulante. Crasso error!! En Roma hay que tener cuidado y preguntar los precios antes de comprar porque tellevas sorpresas desagradables como pagar 4 o 5 euros por una coca-cola o 3 por un café.
Esta parte negativa se ve compensada por la belleza de las múltiples basílicas e iglesias así como las ruinas que visitamos por la tarde. Mereció la pena el dolor de pies y el cansancio con el que llegamos al hotel.
Al día siguiente fuimos al Vaticano, el Estado más pequeño del mundo. Hay que levantarse a las 6 am porque si no las colas pueden ser de más de 3 horas. Precisamente por eso optamos por contratar una visita guiada, que sale más cara pero compensa. Los museos vaticanos están bien pero se ven eclipsados por una Capilla Sixtina abarrotada de gente, impresionante. Nos dirigimos en autobús hacia el Castillo deSan Angelo y la Basílica de San Pedro a la cual no pudimos acceder porque el Papa estaba concediendo audiencias allí.
Por la tarde continuamos con los restos romanos ya que el día anterior lo dedicamos a las basílicas. Sin duda, lo más impresionante es la cúpula del Pantheon. Era imposible dejar de admirarla.
Impresionante también la visión de la ciudad desde el monumento a Víctor Manuel y ya no hay palabras para describir la famosa Fontana de Trevi iluminada por la noche. Es preciosa pero hay tantos turistas que te sientes agobiado.
Por la noche, nada mejor que cenar en un restaurante típico un tazón de mozzarela fundida y una pizza regados por un buen vino y endulzados por el postre por excelencia: el tiramisú.
La zona del Trastevere es ideal para ir a cenar y tomarte unas copas en un ambiente similar alde la zona madrileña de Tribunal. Si quieres más fiesta y baile lo mejor es la Goa o los pubs a los que van los Erasmus.
La vuelta al hotel fue en autobús después de haberlo cogido solo para la visita al Vaticano, el resto del tiempo lo mejor es andar porque ves todos los detalles. Aun así, si eres más bien vago los autobuses en Roma son "gratis" porque no exigen tickets, el problema es si pasa el revisor...
A la mañana siguiente toca despedirse. Unas compras en la vía del Corso, la calle más comercial de la ciudad y el último vistazo al Coliseum terminan con nuestra visita. Volvemos a Madrid con pena pero con buenos recuerdos y una maleta llena de pasta!! ;)
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